Antes que finalice este simpático año, acaba de llegar a mis oídos una banda catalana, la propuesta músical de "MiNE!" es experimental de sonido sutil, de hecho, se le puede adjudicar innumerables influencias; Así mismo, han creado un paisaje variado y luminoso, donde se encuentran la psicodélia, el rock, la música festiva y el drama cotidiano. El resultado es rico en matices, cosa que dificulta definir el estilo de la banda más allá de la ambigüedad de la etiqueta “pop”. Sus influencias son muchas y a veces se confunden entre sí: la fanfárria vocal de Beach Boys o el toque “crooner-punk” de the Smiths (ésta banda muy buena). El retrofuturismo de Blur o el barroquismo de Love. Todo un misterio envuelto en unas letras que hablan de la lenta pérdida de la adolescéncia, a veces desde una “mirada mágica”, o desde una posición cínica y a la vez optimista.
Tras un primer álbum y varios EPs han sacado "Un brindis pel nen androide", un trabajo completamente en catalán, con un acento cerrado catalán que me encanta, juegos de voces, unas melodías a veces rozando la psicodélia y a veces el rock más sencillo, humor o tristeza mezclado con pequeños desastres cotidianos son algunos de los elementos que podrían describirles.
Fuera de este disco recomiendo escuchar una canción no apta para fans de David Bowie; un cover en catalán de la canción de "Life on Mars" llamada "La Radio de Mart"
Aquel hombre escribió una nota y la dejó en la pared, en ese momento, yo creo que me perdí, no tengo más que decir, no esperes que piense como tú, no acepto tus condiciones, más aún esperar el tiempo que tú creas sin considerar aquello que yo siento; pues al final, solo fui un evento, solo fui la que en su percepción logró erróneamente construir algo que no existe en la realidad. No sé a dónde ir , no sé como seguiré con mis recuerdos que se llaman tú.
Mientras sigas aquí conmigo, no podré ver lo que hay más allá, no llamaré a mis amigos, no volveré hacer algún plan, no tenderé mi cama para saber si haz dejado algún aroma, no hablaré, ni recordaré, no haré nada que me haga pensar en ti. A pesar de dichas suplicas sentimentales, no puedo resistir, no... hasta que no estés conmigo , no sé si podré caminar o tener la vida que tenía, hasta que descanses junto a mí, no soy feliz si no respiras a mi lado, no dejaré de ser posesiva si no te vuelvo a poseer.
Un 8 de diciembre, hace 31 años, Mark Chapman asesinó aJohn Lennon en la puerta del edificio Dakota, en la ciudad de Nueva York. El rock perdía a su máxima figura y un mito viviente pasaba a la eternidad.
Antes de esos cinco balazos, hacía solamente tres semanas, había lanzado lo que sería su último disco Double Fantasy. Ya había revolucionado al mundo formando parte del grupo más importante e influyente de la música popular. Se había reinventado como solista (y junto a su esposa Yoko Ono) con una obra igualmente valiosa. Ya había compuesto también, entre muchas piezas maestras, lo que hoy se considera como la mejor canción de la historia, el himno pacifista "Imagine".
También había convertido una trágica historia de vida (fue abandonado por su padre de pequeño, su madre murió trágicamente durante su adolescencia) en fuerza para seguir adelante. Como sigue sonando 31 años después de su muerte.
Después de mucho escribo, supongo que para algunos, quienes de vez en cuando se dan una vuelta por acá, sin pertenecer, les debe parecer extraño que no haya nada nuevo; pues, la verdad, no. Fuera de este pequeño espacio virtual en donde se condensa mi imaginario, hay más, un motón de eventos y cuestinamientos individuales o colectivos, uno de ellos: "el tiempo". Aquí les dejo con esta canción, justamente habla de lo mismo, lo curioso es que lo escuche cuando tenia 15 años, a esa edad y por más tonto que suene odiaba el tiempo y con ello... crecer.
Quizás no he tenido el "tiempo" suficiente o la dedicación para escribir el post. Ahora, más libre, me doy cuenta que ha pasado demasiado "tiempo" y eso me hace pensar, creo que no hay nada más tirano que él, apenas puedo sobrevivir con algunos recuerdos- muchos de ellos me motivan, otros me torturan- como para seguir observandolo todo e ir envejeciendo. El tiempo es un indicador, pero puede ser tan simbólico y paradojicamente atractivo, quizás un elemento curioso. Lo cierto, es que desde que era adolescente mis dos grandes temores fueron: "el espejo y el tiempo".
En retrospectiva, sé porque el espejo (ahora pertenece a mi lúdica necesidad); sin embargo, con el "tiempo" no sucede lo mismo, aún no he podido superarlo, es la yaga que no me atrevo a tocar, quizás por miedo al dolor (que extrañamente debería estar acostumbrada); pero no, me rehuso a todo tipo de daño, encerrándome y subordinarme en la ingenua idea de la felicidad pura, no es en vano lo que pienso, a pesar de que el destino y la sociedad me aprietan muy fuerte pidiendome que abra los ojos y deje de pensar así, esas jugadas intrépidas del azar que irrumpe y te propone algo distinto, pues no sé, yo seguiré con la loca idea de la felicidad, perfecta, la única cosa necesaria y sin enigma alguno, que se justifica por sí sola.
Hoy estoy muy reflexiva con la cuestión del "tiempo" y así, sin esfuerzo alguno, entendí, que el ciclo se fue y con él, las más osadas ganas de sentirme auto suficiente, de refregarme en la cara las cosas que puedo hacer, cuando en algún tiempo no tenia ni la mínima idea de que hacia con mi vida. Ayer fui a un visionado, muy interesante y simpático, verme reflejado en él fue lo mejor, no puedo otorgarme el titulo magnífico y gran elocuente de "mio", solo ayude y me siento feliz de saber que soy útil, si debo agradecer, seria al tiempo por dejarme ver más, cuando dicha colusión personal de enfrentamiento entre amarlo y odiardo, me cautiva más, no sé cual es ese miedo al tiempo, solo sé que lo siento y aún asi avance tal cual lo ha hecho,yo no dejaré de ser "sentimental hasta el punto de hostigar, con ganas de ver al mundo sonreír y con la convicción de hacerlo".
Hoy tendré un día hermoso, ya lo puedo ver y de eso se trata, solo debo darme el tiempo, incluso cuando el impulso loco de tristeza y recuerdos de la vida me interrumpiera